Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron
hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha
creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno
ahora estoy solo
francamente
solo
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos
por si acaso
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
M. Benedetti
No soy muy adepta a leer poesía, pero este viejito tenía un par que rulean.
domingo 3 de enero de 2010
miércoles 7 de octubre de 2009
Ghana's
(el recurso más estúpido de la historia)
Qué ganas de no dejarte ir
Cuando ya no importa el tiempo
Ni la estampa
Qué ganas de que te quedaras
Cuando poco importe la sonrisa
O las palabras
Qué ganas de irme contigo
Cuando ya no importe la poesía
Ni el delirio
¿Qué ganás con irte?
¿Qué gano en silencio
Ahogándome en el suspiro?
¡Qué ganas!
¿Qué ganás?
¡Qué ganas!
Qué ganas de no dejarte ir
Cuando ya no importa el tiempo
Ni la estampa
Qué ganas de que te quedaras
Cuando poco importe la sonrisa
O las palabras
Qué ganas de irme contigo
Cuando ya no importe la poesía
Ni el delirio
¿Qué ganás con irte?
¿Qué gano en silencio
Ahogándome en el suspiro?
¡Qué ganas!
¿Qué ganás?
¡Qué ganas!
martes 31 de marzo de 2009
Amigos
Seres que se instalan en nuestras vidas sin pedir permiso y se van sin decir “agua va”, justo en el momento que consiguen una relación estable. Considero que en la vida de una persona hay lugar para los amigos y las parejas, pero ellos no.
Es bastante loco notar como instantáneamente pasamos a ser sustituidos por “aquel” o “aquella”. Encuentro un paralelismo con la situación de la mascota vieja que es reemplazada por el pequeño y adorable cachorro.
En ese momento hay un gran conflicto de intereses. Deseamos que nuestro amigo/a se sienta feliz, pero no queremos sufrir en ese (sucio) negocio.
Al igual que ese perro viejo sabemos que un día el hermoso cachorrillo crecerá, destrozará muebles y cosas queridas, y ya no será tan adorable como al principio.
Es allí cuando aparecemos nosotros, que los estaremos esperando, como hemos hecho cachorro tras cachorro tras cachorro, aunque este último sea el definitorio.
Lo más triste es que somos concientes del suceso… y ellos también…
Es bastante loco notar como instantáneamente pasamos a ser sustituidos por “aquel” o “aquella”. Encuentro un paralelismo con la situación de la mascota vieja que es reemplazada por el pequeño y adorable cachorro.
En ese momento hay un gran conflicto de intereses. Deseamos que nuestro amigo/a se sienta feliz, pero no queremos sufrir en ese (sucio) negocio.
Al igual que ese perro viejo sabemos que un día el hermoso cachorrillo crecerá, destrozará muebles y cosas queridas, y ya no será tan adorable como al principio.
Es allí cuando aparecemos nosotros, que los estaremos esperando, como hemos hecho cachorro tras cachorro tras cachorro, aunque este último sea el definitorio.
Lo más triste es que somos concientes del suceso… y ellos también…
domingo 7 de diciembre de 2008
...
De un día para otro ya no entendí
Ni intenté saber
Porqué ahora al verte
Ni un pelo me movés.
Inmaduro, débil, infeliz
Tonto, me dejaste ir
Cual presagio tu vida recité.
Esperando sentada te vi darme la razón.
Seguí mi ruta
Utilizando lo que me regalaste
Viste lo que dicen
Se aprende de los desastres.
No es odio lo que siento
Tan solo desazón
No puedo creer que en vida
Me fijé en un muerto como vos.
Cual presagio pensé tus días
Esperando sentada te vi darme la razón
Yo no paso dos veces en la vida
Al menos para vos.
Ni intenté saber
Porqué ahora al verte
Ni un pelo me movés.
Inmaduro, débil, infeliz
Tonto, me dejaste ir
Cual presagio tu vida recité.
Esperando sentada te vi darme la razón.
Seguí mi ruta
Utilizando lo que me regalaste
Viste lo que dicen
Se aprende de los desastres.
No es odio lo que siento
Tan solo desazón
No puedo creer que en vida
Me fijé en un muerto como vos.
Cual presagio pensé tus días
Esperando sentada te vi darme la razón
Yo no paso dos veces en la vida
Al menos para vos.
sábado 22 de marzo de 2008
¿Y nosotros?
Si a la mayoría de las personas se les pregunta qué recuerdan de su niñez, ese grupo contestaría que eran felices. No tenían responsabilidades, preocupaciones. Yo no me incluyo en esa mayoría. La verdad es que no recuerdo tanto de mi niñez. Los recuerdos que conservo son algunos traumas, a excepción de algunas cosas que me dejaron marcada, las cuales también se le pueden llamar como la otra parte de mis recuerdos.
Pero ustedes ya me conocen y no voy a caer en redundancias. El tema acá es que la mayoría asocia la falta de responsabilidad con la falta de preocupaciones. A la vez, la ausencia de estas dos con la plenitud en felicidad. Luego, la madurez, llega de la mano con la alteración de estas tres mencionadas antes.
¿Si pudiéramos volver a la niñez, lo haríamos?
En cuanto a la alteración del tiempo hablaré en otras oportunidades. Ahora estamos con los niños, todos lo fuimos. Ellos juegan, se ensucian, trepan. Así también se caen, se lastiman. Algunas heridas cierran y desaparecen. Pero también están esas cicatrices que perduran en el tiempo, esas marcas que nos recuerdan el momento en que ocurrió la herida, o tal vez no las recordamos, pero allí están, recordándonos que fuimos pequeños.
Uno crece, cambian sus intereses, las metas.
Unos se creen grandes por entrar al liceo, por fumarse un pucho. En un abrir y cerrar de ojos, el pucho se multiplicó por 1000, y el liceo se terminó (en caso de ser completado, sino menos tiempo). Se dan cuenta que la vida no es tan fácil como parecía.
Antes nos deslumbraban cosas que cuando uno crece le parecen una reverenda idiotez. Llegan responsabilidades, te das cuenta de cosas que antes no. Amores, desamores, desilusiones, desazón, problemas, alegrías. Pasamos por esas cosas y la gente cree que maduramos…
Crecemos, ahí entendemos que el pasado no se puede toquetear, y que el futuro no se puede planificar demasiado. Pero lo más importante… nos damos cuenta que el presente no es como lo esperamos, y que el pasado no fue tan malo como pensamos que era, en el momento que fe presente. Entendemos que no somos más que ese mismo niño idiota. Con heridas y cicatrices… solo que estas ya no son perceptibles a simple vista.
Pero ustedes ya me conocen y no voy a caer en redundancias. El tema acá es que la mayoría asocia la falta de responsabilidad con la falta de preocupaciones. A la vez, la ausencia de estas dos con la plenitud en felicidad. Luego, la madurez, llega de la mano con la alteración de estas tres mencionadas antes.
¿Si pudiéramos volver a la niñez, lo haríamos?
En cuanto a la alteración del tiempo hablaré en otras oportunidades. Ahora estamos con los niños, todos lo fuimos. Ellos juegan, se ensucian, trepan. Así también se caen, se lastiman. Algunas heridas cierran y desaparecen. Pero también están esas cicatrices que perduran en el tiempo, esas marcas que nos recuerdan el momento en que ocurrió la herida, o tal vez no las recordamos, pero allí están, recordándonos que fuimos pequeños.
Uno crece, cambian sus intereses, las metas.
Unos se creen grandes por entrar al liceo, por fumarse un pucho. En un abrir y cerrar de ojos, el pucho se multiplicó por 1000, y el liceo se terminó (en caso de ser completado, sino menos tiempo). Se dan cuenta que la vida no es tan fácil como parecía.
Antes nos deslumbraban cosas que cuando uno crece le parecen una reverenda idiotez. Llegan responsabilidades, te das cuenta de cosas que antes no. Amores, desamores, desilusiones, desazón, problemas, alegrías. Pasamos por esas cosas y la gente cree que maduramos…
Crecemos, ahí entendemos que el pasado no se puede toquetear, y que el futuro no se puede planificar demasiado. Pero lo más importante… nos damos cuenta que el presente no es como lo esperamos, y que el pasado no fue tan malo como pensamos que era, en el momento que fe presente. Entendemos que no somos más que ese mismo niño idiota. Con heridas y cicatrices… solo que estas ya no son perceptibles a simple vista.
jueves 28 de febrero de 2008
Welcome to my right hemisphere
Existen días en los que mi hemisferio cerebral izquierdo no funciona, es ahí cuando el derecho entra en juego.
Un día alguien me dijo: “Si no te animás a contarle las cosas a alguien, escribí. A mi me sirvió. Y si me necesitás estoy siempre acá.” Esa persona, tenía mucha razón. No por decir que siempre estaba, sino por lo de escribir.
Mi otro blog es más hemisferioizquierdista.
Hay veces que deseo compartir mis “otros” pensamientos con ustedes. En el otro blog no hay lugar para esas mariconadas.
Arto sabido es que: es más fácil escribir que decir las cosas de frente. Por eso, espero este sea mi lugar de catarsis de sentimientos. No quiere decir que las sienta. Sino que este será un blog reflexivo, más serio. Diferente al otro.
Espero me sigan en esta carrera que emprendo. Sino, vayan a bañarse.
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